La apuesta de una subida de la Fed pasó del 10% al 38% y volvió a bajar, todo por el petróleo
En nueve días, el mercado pasó de descartar casi por completo una subida de tasas a darla casi una entre tres. El detonante no fue un dato económico nuevo: fue el precio del petróleo subiendo y bajando por la tensión con Irán.

La Reserva Federal anuncia hoy su decisión de tasas, a las 2:00 de la tarde hora del este (2:30 la rueda de prensa de Kevin Warsh). Pero el dato más revelador de esta reunión no es la decisión en sí: es lo violenta que ha sido la apuesta del mercado en las dos semanas previas.
El zigzag, en números
Según el CME FedWatch, la herramienta que traduce los futuros de fondos federales en probabilidades, así se movió la apuesta por una subida de tasas:
- 15 de julio: 10,7%. Nadie la tomaba en serio.
- 22 de julio: 34,7%. Un salto de 24 puntos en una semana.
- 24-25 de julio: entre 34% y 38%, el nivel más alto para cualquier reunión desde que la Fed dejó de subir tasas.
- 27 de julio: cerca del 7% en Polymarket, tras conocerse una pausa en los ataques entre Estados Unidos e Irán.
Es, según varios analistas de mercado, uno de los reajustes más rápidos de una reunión de la Fed en años. Y el motivo no fue un dato de empleo ni una cifra de inflación nueva: fue el precio del petróleo.
Cómo un barril movió una tasa de interés
El hilo conductor ya lo veníamos siguiendo. El Brent se disparó por la tensión con Irán hasta superar los 100 dólares a finales de julio, lo que reabrió el miedo a que la inflación —que venía cediendo— volviera a subir por la puerta de la energía. Si el petróleo encarece el transporte y la producción de casi todo, más caro el barril significa más presión para que la Fed suba tasas en vez de recortarlas.
Ese miedo se reflejó de inmediato en las apuestas: de 10,7% a más de 34% en una semana. Pero el fin de semana del 25 y 26 de julio se conoció una pausa en los ataques entre Estados Unidos e Irán, y el Brent se desplomó más de un 5,5%, hasta los 91,38 dólares. La misma lógica que había disparado la apuesta por una subida la deshizo con la misma velocidad.
Conviene aclarar algo antes de seguir: Polymarket y el CME FedWatch no miden exactamente lo mismo. El primero es un mercado de predicción donde la gente apuesta dinero real sobre un resultado; el segundo se calcula a partir de los precios de los futuros de fondos federales, que es como los bancos e inversores institucionales cubren ese mismo riesgo. Son termómetros distintos, pero en estas dos semanas marcaron la misma fiebre: subió con el petróleo caro y bajó cuando el petróleo aflojó.
Lo que dice la inflación de fondo
Detrás de todo esto hay un dato real que sí importa: la inflación de junio, conocida el 14 de julio, sorprendió a la baja. El índice de precios al consumidor subió 3,5% anual —frente al 4,2% de mayo, la primera caída en cinco meses— y la inflación subyacente (que excluye alimentos y energía) bajó a 2,6%. Ese dato, por sí solo, apuntaba a que la Fed tenía margen para no apretar. Fue el susto del petróleo, después, el que sembró la duda de nuevo.
Kevin Warsh, que lleva apenas dos reuniones al frente de la Fed, no ha dado pistas claras. Ante el Congreso, el 14 de julio, dijo que la Fed tiene "nula tolerancia con una inflación persistentemente elevada". Y semanas antes, en el foro de bancos centrales de Sintra, fue más directo: "los precios están demasiado altos". Ninguna de las dos frases confirma qué va a hacer hoy.
Lo que dicen los economistas frente a lo que apuesta el mercado
Vale la pena distinguir dos cosas que se confunden fácil. Los economistas encuestados por FactSet siguen esperando, mayoritariamente, que la Fed mantenga la tasa en 3,50%-3,75% por quinta reunión consecutiva. Gregory Daco, economista jefe de EY-Parthenon, lo resume como una apuesta de 60-40 a favor de mantener. Eso es consenso de analistas.
Las probabilidades del CME FedWatch, en cambio, reflejan dinero real apostado sobre el resultado, y esas también inclinan hacia mantener, aunque con un margen bastante más estrecho que hace un mes. Ambas cosas pueden ser ciertas a la vez: la mayoría espera que no se mueva nada, y aun así el escenario de una subida dejó de ser marginal.
Qué mirar hoy
- La decisión misma, a las 2:00 de la tarde hora del este.
- El comunicado: si el lenguaje sobre la inflación se endurece, aunque la tasa no se mueva, ya es una señal para septiembre.
- La rueda de prensa de Warsh, media hora después, donde ha prometido dar menos orientación de la que daba Jerome Powell.
Lo desarrollamos con más detalle en nuestra previa de la semana pasada.
Lo que todavía no sabemos
La decisión de hoy no se conoce todavía a la hora de escribir esta nota. Y el propio episodio del petróleo deja una advertencia: una pausa en un conflicto no es un acuerdo de paz. Si los ataques entre Estados Unidos e Irán se reanudaran antes de las 2:00 de la tarde, la apuesta por una subida podría volver a dispararse en horas. Publicaremos el resultado y el análisis del comunicado en cuanto se conozca.