El petróleo se dispara por la tensión con Irán y amenaza con reavivar la inflación
El Brent ronda los 96 dólares tras un mes de subidas por el conflicto en el Golfo Pérsico. Un petróleo caro es la última noticia que los bancos centrales querían escuchar ahora.

El precio del petróleo Brent, la referencia internacional, se ha disparado en julio de 2026 hasta rondar los 96 dólares por barril, tras acumular una subida cercana al 8% en un mes y de más del 20% frente a un año atrás. El motor no es económico, sino geopolítico: una nueva escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con ataques y un bloqueo naval cerca del Estrecho de Ormuz, ha encendido el temor a que se corte una de las arterias del petróleo mundial.
Por qué un estrecho mueve el precio de todo
Por el Estrecho de Ormuz pasa una porción enorme del crudo que consume el planeta. Cuando se amenaza esa ruta, el mercado no espera a que el petróleo deje de fluir: sube el precio por si acaso. Es un seguro que los compradores pagan por adelantado ante el riesgo de desabasto. Por eso una noticia militar a miles de kilómetros se convierte, en cuestión de horas, en un barril más caro.
Conviene aclarar que estos saltos suelen ser volátiles: el mismo día en que escribimos, el Brent llegó a corregir con fuerza en una sola sesión. El petróleo geopolítico sube por miedo y baja por alivio, a veces en la misma semana.
El problema: llega en el peor momento
Aquí es donde esta noticia deja de ser de los mercados y pasa a tu bolsillo. El petróleo es el insumo de casi todo: transporte, producción, agricultura, plásticos. Cuando sube, con un rezago de semanas se filtra a los precios de todo lo demás. Es decir: petróleo caro es inflación en camino.
Y ese es justo el problema que los bancos centrales creían estar dejando atrás. La Reserva Federal ya amenaza con subir tasas y México acababa de celebrar que su inflación bajó al 3,10%. Un choque de energía puede deshacer parte de ese progreso y obligar a mantener las tasas altas más tiempo. El petróleo, sin pedir permiso, se acaba de sentar en la mesa de todas las decisiones de política monetaria del semestre.
Qué significa para ti
- En la gasolinera, el efecto no es inmediato ni automático —depende de impuestos y subsidios locales—, pero un Brent sostenido en 90 y pico presiona al alza tarde o temprano.
- En la inflación general, la energía cara encarece el transporte de todo, desde la comida hasta la mensajería.
- En tu crédito, si el petróleo obliga a los bancos centrales a no bajar tasas, tu hipoteca o tu tarjeta seguirán caras más tiempo.
Lo que todavía no sabemos
No sabemos si la escalada se contendrá o se agravará, y esa incógnita es precisamente la que mantiene al mercado nervioso. Un acuerdo o una desescalada podrían devolver el Brent a la zona de la que salió; un cierre real de Ormuz lo dispararía mucho más. Como con todo lo geopolítico, aquí seguimos los hechos y desconfiamos de los pronósticos tajantes.
Actualización del 27 de julio. La desescalada llegó antes de lo previsto: tras una pausa en los ataques durante el fin de semana, el Brent se desplomó más de un 5,5% hasta los 91,38 dólares. El escenario que planteábamos como posible en el párrafo anterior es el que ocurrió.