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    Economía

    Estados Unidos impone un arancel del 10%, pero México lo esquiva (por ahora) gracias al T-MEC

    Washington estrenó una nueva ola de aranceles el 23 de julio. México quedó en la lista, pero el tratado comercial le sirvió de escudo para casi todas sus exportaciones. La palabra clave es "casi".

    Por Redacción
    ·3 min de lectura
    Grúas y contenedores en un puerto de carga
    Foto: Ingolfson · dominio público vía Wikimedia Commons

    El 23 de julio de 2026, Estados Unidos oficializó una nueva ola de aranceles: un gravamen de al menos 10% a las importaciones de la mayoría de sus grandes socios comerciales, como resultado de una investigación sobre trabajo forzado en las cadenas de suministro. México apareció en la lista. Y, sin embargo, salió casi ileso. Entender por qué es entender cómo funciona el escudo comercial más importante del país.

    Qué pasó exactamente

    La medida impone un 10% a productos de una decena de socios y un 12,5% a los de varias decenas más. Pero México negoció en paralelo: cerró el 23 de julio la tercera ronda de revisión del T-MEC —el tratado con Estados Unidos y Canadá— con avances en acero, aluminio y cadenas de suministro regionales, y consiguió que más del 80% de sus exportaciones, las que cumplen las reglas del tratado, queden fuera del nuevo arancel.

    Dicho en simple: el tratado hizo su trabajo. Un país sin ese paraguas habría comido el arancel completo; México lo esquivó para la gran mayoría de lo que vende al norte.

    Por qué esto importa más de lo que parece

    Estados Unidos compra alrededor de ocho de cada diez dólares que México exporta. Un arancel generalizado sería un golpe directo al motor de la economía —y, por extensión, al empleo, a la inversión que llega por nearshoring y a la fortaleza del peso—. Que México lo evite no es un tecnicismo comercial: es la diferencia entre un semestre tranquilo y uno de turbulencia para millones de trabajos ligados a la exportación.

    La palabra "casi"

    Aquí está el matiz que conviene no perder. El escudo cubre el 80% de las exportaciones, no el 100%. Y, sobre todo, es un escudo que hay que renovar: la próxima ronda de revisión del T-MEC se pactó para la primera mitad de septiembre de 2026, en Washington. El tratado dejó de ser un acuerdo firme de largo plazo para convertirse en una negociación anual, que se gana cada año. Esa incertidumbre recurrente es, en sí misma, un costo: las empresas invierten con más cautela cuando las reglas se renegocian cada doce meses.

    Qué significa para ti

    • Para la economía, es una buena noticia de corto plazo: se evita un golpe grande.
    • Para los precios, evita presión adicional sobre productos que cruzan la frontera en ambos sentidos.
    • Para la planeación, el mensaje de fondo es que la relación comercial ya no se da por sentada. Cada septiembre habrá que estar atentos.

    Lo que todavía no sabemos

    No sabemos qué pedirá Estados Unidos en la cuarta ronda de septiembre ni si el escudo seguirá cubriendo la misma proporción de exportaciones. Tampoco cómo evolucionará el 20% que sí queda expuesto. México ganó esta mano; la partida, sin embargo, se juega de nuevo en apenas unas semanas.

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    Fuentes y verificación